Nací en A Coruña hace 42 años. Desde pequeño ya dibujaba mucho. Cuando era un crío me pasaba el día haciendo dibujos de Mazinguer Z y con unos años más ya empecé a sentir atracción por el tatuaje. El primero lo hice con sólo 13 años. Al estilo antiguo, con unas agujas atadas a un palo. Durante los años siguientes tatué a algunos amigos en la calle. Eran épocas en las que todos queríamos estar tatuados pero no habíamos visto una máquina de tatuar ni en fotografías.
Después en la mili un amigo y yo construímos una máquina y seguí destrozando la piel a algunos amigos más. Conocí a Jose de Nezumi Tattoo. El fue quien me enseñó los primeros pasos y sobre todo lo que no debía hacer. También por él conocí a Robert Hernandez, que me enseñó algunas cosas y me ayudo a amar aún más el tatuaje.
Abrí un estudio en A Coruña llamado Katattoomba con un par de amigos. Aquí pasé varios años aprendiendo día a día con todo tipo de tatuajes diferentes y practicando todos los estilos. Tras unos años empecé a viajar tatuando por otros lugares. Trabaje varios años con Sandra y Manna de Tahiti Tattoo de Ibiza y acudiendo a algunas convenciones. Me gusta tatuar en sitios diferentes, por ese motivo decidí dejar el estudio en A Coruña y moverme por toda la geografía española. He trabajado en Brasil y también en Irlanda. Pasé varios meses en México y EE.UU. Allí estuve tatuando en Pa suerte tattoo y en Zap Tattoos on Melrose, uno de los primeros estudios de Hollywood, con más de 20 años de experiencia.
Después volvi a España y estuve trabajando con Lucio en Rota y en Sevilla, con Pro-arts de Barcelona, en Onyx Tattoo de Bilbao y con Josito de La Flame de Ibiza.
Me gusta tatuar porque cada día conoces buena gente que se marcha a su casa feliz y agradecida. Recuerdo cómo me sentía yo cuando me hicieron mis primeros tatuajes y me hace feliz pensar que ellos puedan sentir lo mismo gracias a mí.
Siento el tatuaje como una manera de decorar el cuerpo con armonía y no solo como si fuera una pegatina puesta sobre la piel. Algo que enriquece y embellece a la persona, que pasa a formar parte de uno mismo y que te cambia para siempre, una necesidad para expresarse, una seña de identidad.